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FINCA EL CORTIJO DE MÓNICO - LA BODA DE ANA Y MANU

Fotos de boda en la finca el Cortijo de Mónico - Madrid

El Cortijo de Mónico es una de las fincas del grupo mónico. Una finca de bodas que recuerda mucho a las casas de campo andaluzas. Cada rincón está cuidado al máximo y con mucho mimo. Uno de los espacios que más me gusta del Cortijo de Mónico es su invernadero, que tanto por el día como por la noche, tiene una magia especial. Ya sabéis que soy un enamorado de la luz y de las guirnaldas.

El vestido de novia de Ana: Clara Brea Desing.

Antes de pasar a enseñaros las fotos, quiero dedicar unas lineas a la diseñadora del vestido de novia. Clara Brea fue la encargada de diseñar el vestido de novia de Ana. Una auténtica maravilla en cuanto a tejidos y texturas. Y super importante… le quedaba como un guante. Un buen vestido de novia tiene que quedar perfecto.

También me enamoré de los zapatos de novia de floredeasoka. El color y el terciopelo de seda eran desde luego muy especiales. Y una cosa que no quiero dejar pasar por alto, es el detalle de la cinta de la virgen del pilar en el ramo de novia. Si os gusta su ramo de novia, Ritta Piperita fué la encargada de diseñarlo.

Ceremonia en la Basílica de la Concepción de Nuestra Señora

Una iglesia con mucha historia en la calle Goya de Madrid.

Ana y Manu decidieron casarse en la Basílica de la Concepción. Una Iglesia que no pasa desapercibida si paseas por la calle Goya de Madrid. Su estilo neogótico y su torre blanca de casi 44 metros la convierte en el lugar elegido para casarse por muchos madrileños del barrio Salamanca.

El Cortijo de Mónico

Una finca de bodas en Madrid con estilo Andalúz.

El Cortijo de Mónico tiene varios rincones muy bonitos para las fotos. Por lo que antes de que llegaran todos los invitados, hicimos las primeras fotos en el patio de estilo andaluz. Después nos fuimos a uno de los jardines traseros para hacer algunas fotos con un fondo más rústico. Como verás en las fotos, el cóctel fue divertidísimo y la gente se lo pasó genial. Se notaba que tras dos años de covid, todo el mundo tenía ganas de disfrutar.

La comida fue en el invernadero, que lo tienen decorado que es una pasada. A última hora, cuando empezó a irse la luz, empezaron a verse mejor las guirnaldas que adornan todo el techo. Generaba una atmósfera muy romántica.

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